Los efectos de la adrenalina en el cuerpo

02.03.2017

Seguro que muchas veces has oído hablar de la adrenalina y la relacionas con esas situaciones emocionantes y de gran actividad. No te falta razón y no te sobra razón. Pero ¿te has atrevido a profundizar? ¿te ha picado la curiosidad y has investigado más acerca de la adrenalina? Si no es así, ya es hora de que lo hagas.
 
La adrenalina es una hormona y un neurotransmisor producido por las glándulas suprarrenales. ¿Qué quiere decir esto? Pues que es una sustancia que actúa como un mensajero que viaja por nuestro cuerpo para dar una serie de instrucciones o provocar actuaciones en nuestro organismo.
 
En realidad esto es lo que hacen, más o menos, todas las hormonas, cada una con su papel concreto. Y el papel de la adrenalina es el de activar nuestro cuerpo ante momentos de estrés, excitación o nerviosismo.

 
LA ADRENALINA TE DA UN UPGRADE
 
Cuando nos encontramos ante situaciones que nuestro organismo detecta como extremas, necesitamos una mayor capacidad de respuesta, tanto física como mental. Y ahí es donde aparece la adrenalina. ¿Cómo lo hace? Pues provocando que nuestro sistema nervioso le ponga el turbo a algunas de nuestras funciones vitales.
 
Por esta razón, en esas situaciones más límite notamos que nuestro ritmo cardiaco se acelera y aumenta nuestra respiración. Éstas son las respuestas que más notamos en un primer momento, pero hay otras de las que no somos tan conscientes y que también suceden en nuestro cuerpo.
 
Por ejemplo, sacamos de la despensa nuestra reserva de glucosa –que sirve a nuestros músculos para tener más fuerza–, se nos dilatan las pupilas y se detiene el tránsito intestinal. Con esto es como si nos convirtiéramos en una versión premium de nosotros mismos por unos instantes, más fuertes, más ágiles, más despiertos, más intensos.


 En el fondo, esto de la adrenalina es una reacción que nos ha ayudado a sobrevivir en muchas situaciones a lo largo de la historia; ante los peligros de la naturaleza, ataques de animales, en conflictos bélicos, etc.
 
También es cierto que muchas de esas situaciones que provocaban un subidón no son tan frecuentes ahora, ya que nuestro estilo de vida es mucho más tranquilo y seguro. Aún así, esto no quiere decir que no podamos buscar actividades y momentos que disparen nuestra adrenalina.
 
¡NECESITAMOS ADRENALINA!
 
Mucha gente disfruta y busca esas actividades que despierten su interior y les ponga a mil. Esto se puede conseguir de muchas maneras; viendo una película de miedo, echando unas partidas a los juegos de más acción de la consola o practicando algún deporte de aventura. Y ¿por qué se hace esto? ¿por qué se buscan emociones fuertes?
 
La respuesta es muy sencilla. Cuando se nos dispara la adrenalina se pasan unos momentos de máxima euforia y, a posteriori, se obtiene una agradable sensación de relajación, debida a la liberación de endorfinas.

 
Éste es el motivo de que nos sintamos tan bien cuando ponemos los pies en la tierra después de unas vueltas en la montaña rusa. Y, aunque hayamos pasado algún momento de tensión, al comprobar esa sensación posterior nos apetece volver a montar y sentir lo mismo.
 
Pero aunque éstas sean sensaciones positivas y mucha gente se enganche, tampoco conviene abusar. Los excesos de adrenalina pueden tener otros efectos en nuestro cuerpo y éstos ya no son tan positivos.
 
Por ejemplo, el sistema cardiovascular se puede resentir, ya que un exceso de situaciones de estrés va a forzarlo mucho más de lo necesario. Lo mismo pasa con la secreción de glucosa, que también puede influir en la obesidad y en los problemas cardiovasculares. Y qué decir del sistema nervioso. Si acostumbramos a nuestro cuerpo a demasiados momentos de emoción e intensidad, acabaremos con agotamiento, insomnio, falta de concentración y, en casos extremos, ansiedad y miedos.
 
No queremos asustarte. Como todas las cosas en esta vida, la clave está en la mesura, y la adrenalina no es para nada mala siempre que se busque con cabeza.
 
Por eso, como sabemos que no sueles estar en la sabana africana corriendo delante de un león, ni tampoco acostumbras a pisar escenarios en guerra donde las bombas y los disparos vuelen a tu alrededor, entendemos que quieras unos pequeños momentos de emoción, para seguir manteniendo tu cuerpo despierto y en forma.
 
Hay muchas formas de conseguirlo. Como te hemos dicho, una peli con mucho susto o una carrera de karts con tus amigos son opciones válidas, pero tal vez están demasiado vistas. Ya te has cansado del olor a gasolina y ya no hay películas que te pongan los pelos de punta. Entonces...
 
¿POR QUÉ NO BUSCAS ALGO DISTINTO?
 
¿Has probado a volar? ¿Te has dejado llevar alguna vez por la fuerza del viento? Es una sensación indescriptible, llena de emoción y que no tiene nada que ver con lo que hayas hecho antes. Si estás buscando un subidón de verdad, déjanos ayudarte, y te llevaremos con nosotros en un viaje que no podrás olvidar. Te garantizamos que, cuando pongas los pies en el suelo, dirás ¡WOW!
 

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